Hudson Taylor dejó Inglaterra para compartir el evangelio de Cristo en China. Aunque el ministerio era desafiante, también era exitoso. Pero en 1865, al considerar enviar personas a servir en una zona más peligrosa, sintió un «conflicto intenso». Después de luchar con Dios en oración, escribió: «El Señor conquistó mi incredulidad y me rendí, [reconociendo] que toda la responsabilidad […] y las consecuencias deben descansar en Él».
Moisés recibió un llamado de Dios que quizá también lo inquietó. Mientras guiaba a los israelitas para salir de Egipto, Dios le dijo: «Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen […] entre Migdol y el mar» (Éxodo 14:2). ¡Eso significaba quedar atrapados entre Faraón y un enorme cuerpo de agua! Los israelitas temblaron al ver que Faraón se acercaba (v. 10). Aterrados, dijeron a Moisés: «mejor [habría sido] servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto» (v. 12). Pero él respondió: «No temáis» (v. 13). Y tenía razón. Dios les dio la victoria cuando descansaron en Él (vv. 15-31).
A veces, no comprenderemos lo que Dios está haciendo porque no tenemos su perspectiva. En un momento así, Hudson Taylor escribió: «Como su siervo, [mi responsabilidad] era obedecerle». Nosotros también podemos descansar en la visión y los planes de Dios.
De: Tom Felten



