Para probar la estabilidad de dos casas, los ingenieros simularon un huracán de categoría 3, usando ventiladores poderosos que produjeron ráfagas de viento de 160 kph durante diez minutos. La primera estaba construida según un código de construcción que no contemplaba huracanes, y la otra fue armada con un techo y pisos reforzados. La primera se sacudió y finalmente colapsó, pero la otra sobrevivió, mostrando solo unos pequeños daños superficiales. Uno de los ingenieros resumió el estudio, preguntando: «¿En qué casa preferirías vivir?».

Al concluir su enseñanza sobre los valores de la vida en el reino, Jesús dijo: «Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca» (Mateo 7:24). Los vientos feroces soplaron, pero la casa sobrevivió. Por el contrario, el que oye y no obedece es como «un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena» (v. 26). El viento sopló y la casa colapsó. Les presentó dos opciones: construir sobre el cimiento sólido de la obediencia a Dios o sobre la arena inestable de sus propios caminos.

Nosotros también tenemos que decidir. ¿Construiremos nuestra vida sobre Jesús y la obediencia a sus palabras o sobre la desobediencia a sus instrucciones?

De: Marvin Williams